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ALFONSÍN


Hace unos días, cuando me asombraba por la cantidad de gente sin memoria que se amontonaba frente al Congreso Nacional, sumado por la manipulación y el oportunismo de los medios de comunicación que elevaban la figura de Alfonsín como si se tratara de San Martín (¿¿el padre de la democracia?????? ¿no era mucho??? no exaltaban de la misma forma a Blumberg, el usurpador de títulos, en esa misma plaza no hace mucho ¿??), recordaba como aquellas personas que se asomaron a la política en una “democracia” emergente fueron traicionados. Más allá de las muchas cosas que haya escuchado, yo debo agregarle a Alfonsín la culpa de haber Renunciado al poder y voto de confianza que le otorgo el pueblo de la Nación Argentina con toda la ilusión del cambio que debía producir la “democracia”. Esta traición no fue más que el epitafio de un gobierno que sumado al menemismo y todos los traidores que le precedieron forjaron el fracaso del sistema político de la débil “democracia representativa” (si es que eso puede llamarse democracia). El sentimiento de que toda lucha por alcanzar una sociedad mejor vale la pena fue pisoteado el día que le mintió a una multitud que se manifestaba autoconvocada en la histórica Plaza de Mayo otorgándole toda la autoridad y el poder para encaminar el cambio que el pueblo exigía. El pueblo exigía que esas luchas que estamos acostumbradas a perder, esta vez las ganemos, y el cobarde no hizo más que darnos una nueva derrota. Así, todo ese circo del juicio a las juntas militares se vio sofocado por el indulto encubierto a todos los milicos putos que hundieron al país en desdicha. El punto final y la obediencia debida no son más que un indulto para aquellos asesinos que estaban en libertad, terminando finalmente en la impunidad total con la venida del mesías Menem y el indulto para aquellos que habían sido condenados. De esta forma el pacto oculto entre el “Padre de la Democracia” y aquellos que la habían violado sistemáticamente quedo finalizado. Así, otra vez un hombre de fuerte carácter y aspecto pueblerino nos cagaba.
Es por estos aspectos cobardes y/o interesados, sumados a la hiperinflación, la corrupción de Yacyretá (¿energía para dos naciones?? .. recuerdo la propaganda), a sus “manzaneras” con las cajas PAN y su clientelismo político, a que no tenia zapatillas para ir a la escuela y que tenía que recurrir a la solidaridad de alguien para usar algunas zapatillas de mujer que me quedaban grandes para poder asistir a clase, a que durante mucho tiempo mi único alimento fue soja batida con agua (leche de soja le decían) o alguna otra mezcla extraña con las recetas que pasaban de mano en mano en el pueblo que intentaba subsistir a la inutilidad de un gobierno constitucional, a que tapaban toda la barbarie política con cuentos ciudadanos de que secuestraban chicos en una camioneta roja que ocupaban los noticieros, a que las monedas que tenía en el bolsillo llegaron a ser de aluminio ya que en dos horas no valían ni su peso en metal, a que el gobierno tenía hasta que ahorrar en la pintura de los billetes (les quitaban colores para ahorrar tinta, recuerdo el billete de cien australes que termino todo rojo). Eso sí, le agradezco al Dr. Alfonsín su alta preocupación por la familia y recuerdo con bienestar aquellas interminables noches y tardes con cortes de luz, los que pasaba con mi familia bajo la luz de las velas armando una y otra vez el mismo rompecabezas de 1000 piezas. También le agradezco al Dr. Alfonsín que haya promovido el turismo nacional en las “épocas de bonanza” de su gobierno, recuerdo cómo salía con mi bicicleta a comprar la leche en el Hogar Obrero, de ahí a comprar el queso mantecoso 25 cuadras para el otro lado, y de ahí a comprar al otro supermercado (el “su”, recuerdo hasta sus nombres) 25 cuadras para el otro lado. Eso sí, aprendí a conocer a mi barrio. Le agradezco que haya promovido y prestado micros para incrementar el comercio en el Mercado Central para poder comprar junto a vecinos una bolsa de papas al por mayor para poder repartirla entre todos. También le agradezco su voluntad por generar una cultura fiscal adulta, recuerdo las cantidad de boletas de ajuste de impuestos y servicios que venían sobre lo ya pagado y saldado. Le agradezco haber sentado las bases para una privatización masiva en la era menemista, finalizando así el plan de otorgamiento nacional que él preparo (consciente o inconscientemente, le dejo el privilegio de la duda). Le agradezco que haya sido el primer presidente de la era democrática que defraudo a millones de argentinos (yo de nene jugaba a que era Alfonsín con su típico saludo) provocando años después el fracasado “que se vayan todos”. Le agradezco que haya logrado borrar las heridas de la dictadura para que se diga “con los militares estábamos mejor” y así despreciar los beneficios de un gobierno constitucional-democrático. Le agradezco su apoyo a De La Rúa y a la Alianza. Recuerdo la firma de tratados limítrofes tal cual los hizo Menen y que no son más que el fruto de un gramo de coherencia. Es por esto, y otras tantas cosas que no harían más que alargar este mail, que para mi Alfonsín no es más que un traidor y cobarde más, defraudando no solo a millones de argentinos, sino también a mis padres que lo votaron y a mi abuelo, un radical histórico (que tenía que esconderse en el baño de su trabajo para que no lo lleven a la plaza a ver a Perón y a Evita).
Espero haber recordado aquello que desequilibra la balanza y descubre el fraude que nos quieren vender en estos días aquellos con poca memoria y/o mal intencionados.
Creo que ver a Alfonsín con 80 años (y ahora muerto) nos provoca el mismo sentimiento instintivo hacia los viejos (no sabios ni ancianos) que nos provocaba al ver a alguien de 20 años pegándole a Videla hace no mucho tiempo en la calle. Que la debilidad que provoca la vejez no provoque debilidad de recuerdo sobre los actos que cometieron de mozos (con aspecto o no a pueblerinos).
No creo que hayamos despedido a un buen guerrero. Un buen guerrero hubiera encaminado a todo el pueblo que se manifestaba en la plaza de mayo hacia Campo de Mayo y hubiera exigido a los insurgentes que se rindieran ante el reclamo masivo y popular, ofreciéndoles un juicio justo y democrático (el mismo Aldo Rico manifestó que estaban cagados de miedo reclutados en el regimiento porque no sabían cómo parar a la multitud que se había reunido en la puerta del cuartel). Un héroe hubiera hecho eso y mucho más.
Lamento que aquellos que vivieron en esta tierra habitadas por gigantes que tenían la fuerza y los ideales para modificar la historia (Perón, Balbín y Frondizi) con todos sus errores y equivocaciones (viva el cáncer, persecuciones antipartidarias, Ezeiza, etc, etc), nos hayan dejado como legado esta clase política carente de sueños e ideales (obvio que lamentablemente muchos de esos líderes que lucharon para que mi presente sea mejor, terminaron en el fondo del rio y aún no tuvieron justicia).

 

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